Como nota de violín lejano,
el eco de un suspiro
suena en mi oído.
Es un eco que conozco
y pocas veces he oído,
pero entra en mi corazón
arrancándome más suspiros.
¡Ay amor!, no sé si es amor…
pero eres como aroma de una flor
que embriaga mis sentidos, y
brillas en mis pestañas
deslumbrando mi camino.
No sé de donde vengo,
ni donde voy,
solo sé que me envuelves
en el candor que te imagino.
¡Ay amor!, no sé si es amor…
¿Por qué tienes preso mi corazón,
donde siento alegre mi tristeza,
y triste mi alegría en desazón?.
Y si no es amor, ¿qué es?,
si estoy suspirando el eco de un suspiro,
que llegó como nota de violín
endulzando melosamente mi oído?…















