Mis humildes y sencillas letras, son las hojas de mi otoño tardío cuando comencé a lagrimear tinta sobre pensamientos huérfanos, desgranando amores y fantasías en la soledad de mis horas.



*Hacer versos malos, depara más felicidad que leer los versos más bellos* Hermann Hesse

*Soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabras de lo que digo* Oscar Wilde

LO QUE SE ESCRIBE AQUÍ NO TIENE PORQUE SER BIOGRÁFICO,
LOS PENSAMIENTOS Y LA IMAGINACIÓN SON LIBRES COMO EL VIENTO
🍂 SI BUSCAS ALGO TRASCENDENTAL, ESTE NO ES EL LUGAR. AQUÍ LO ÚNICO QUE TRASCIENDE ES LO INTRASCENDENTE.

26.6.20

Noche que fluye lenta

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Quisiera hablarle al viento
pero en el aire, no se encuentra.
Todo está pausado y en silencio.
La noche avanza en pos del alba,
y las percepciones duermen
en una mente que viaja hacia... nada.

¿En qué pienso?,
¿qué sensaciones tengo?.
En este momento solo una:
enojo, porque el sueño me abandonó
como se abandonan los trastos viejos.

Quisiera hablarle al viento
pero en el aire, no se encuentra,
y fluyen los minutos
marcando el tiempo
en una noche caliente
hacia la luz de otro día más,
pero... otro día menos.
Y mi boca cerrada
y también,
mis sentimientos;
yo despierta,
ellos durmiendo.
Solo el pensamiento bulle
como bulle el agua hirviendo
en una noche de insomnio
que fluye lenta,
como un mar cansado
que busca un puerto.

El fondo de la oscuridad
va cerrando su traje viejo.
Caen las sombras
pisadas por un crepúsculo matutino
mientras oigo unos pajarillos
que despiertan en la ciudad
antes de que se apague
la última estrella,
y se ilumine el tapiz del cielo.

Y yo, despierta,
abandonada por el sueño.
Y otra noche más,
pero... otra noche menos. 

19.6.20

Cierro los ojos


Transita el ocaso por los flecos del viento.
Cierro los ojos y lo percibo todo, todo,
pues soy como el ababol
hechicera y poderosa
que escucha tu silencio, siempre...

Cae la noche sobre el horizonte.
La luna se abre de par en par
iluminando con enigmática languidez,
los pasos noctámbulos.
Los pensamientos se armonizan
en un dulce sueño
del que no quieren despertar.
Todo pesar se diluye,
y tu recuerdo se despide
mientras guardo en mi secreter
la llave del olvido,
hasta que la luz del alba
se filtre por los resquicios de la persiana
y lo perciba todo, todo,
y, las palabras de tu silencio,
siempre…
pues soy como el ababol,
hechicera y poderosa
y sé lo que sientes,
pues nada se resiste
al poder de mi mente.

12.6.20

Escribí

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Escribí palabras de amor en blanco
para que no se vieran,
y quedaron los renglones deshabitados
como flor en noviembre
que resiste los impactos de la naturaleza.
Escribí una a una todas las letras
como las notas de una canción
que en el aire se elevan,
pero solo mi corazón las escuchó
entre el rumor del viento
en el silencio de una espera
que burbujea cada vez más lenta.
Escribí tu nombre
y desapareció entre la niebla;
ya no me asombra, solo se aleja
como el beso de la lluvia
en una tierra árida y seca.

Sigo escribiendo sin ton ni son
palabras al viento,
y el día se pliega amablemente
hacia una noche perfumada de primavera,
mientras llego a la certeza:
que soy, aunque tú no seas,
ni nadie...

6.6.20

Hilando recuerdos


Aquella explosión de sentires
revolotearon en un cielo
siempre primaveral,
cuando la luna 
se suspendía de sus hilos plateados
en un bamboleo al ritmo del viento,
enamorando las horas
en un paisaje sin estrenar.

Todo ello,
quedó sellado en los ayeres.
Ese pasado,
una rueca donde hilar recuerdos.
Sensaciones prestadas por las agujas del reloj.

Nada queda en la amanecida,
el hechizo del tiempo lo envolvió sutilmente 
en el cofre del corazón,
allí, en el desván 
donde las remembranzas duermen 
con el sutil deseo de ser desempolvadas
por el beso de una memoria trasnochada.
El efecto será engrandecido,
y cada vez más hermoso.
Mentes ágiles,
deseosas de volver a vivir
esa explosión de sentires
que dan los años jóvenes
desaparecidos en el tiempo.

Un paseo lento y cálido
entre el corazón y la razón, 
van hilando los románticos soñadores
si la vida no les roba la propia historia,
donde todo muere, sin morir…

El futuro, no existe,
mientras lo escribía se hizo presente,
y camina hacia el desván
de los recuerdos.