Hay voces que riegan la aridez de mi pecho,
y en mis oídos brotan flores
que difuminan las falacias.
Mis aristas se han vestido de primavera
y el sol caldea las aguas.
Pero ya no oigo tu voz templada,
palabras de caramelo que me arrullaban
como aquel viento de abril,
en mi ventana.
Bello nombre el mes abril,
el que abre los caminos del alba
mientras la oscuridad se esconde
por un cercano horizonte
donde las golondrinas cantan.
Riega su nombre las flores
que se abren en la mañana,
mientras el cielo se viste de claro
tintado de azul y plata.
Pero, ya no oigo tu voz templada,
ni te asomas por mis renglones,
ni veo tu nombre escrito
en las paredes de mi casa.
La vida transcurre con prisas,
sin saber por donde ni a donde va,
pisando rosas y espinas
y donde vaya no quiero llegar.
Me gusta pasear el camino,
tranquila contando pasos
disfrutando las lluvias de abril
y el sol de mayo,
mientras mi corazón espera
vientos favorables para otra primavera.













