Mis humildes y sencillas letras, son las hojas de mi otoño tardío cuando comencé a lagrimear tinta sobre pensamientos huérfanos, desgranando amores y fantasías en la soledad de mis horas.



*Hacer versos malos, depara más felicidad que leer los versos más bellos* Hermann Hesse

*Soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabras de lo que digo* Oscar Wilde

LO QUE SE ESCRIBE AQUÍ NO TIENE PORQUE SER BIOGRÁFICO,
LOS PENSAMIENTOS Y LA IMAGINACIÓN SON LIBRES COMO EL VIENTO
🍂 SI BUSCAS ALGO TRASCENDENTAL, ESTE NO ES EL LUGAR. AQUÍ LO ÚNICO QUE TRASCIENDE ES LO INTRASCENDENTE.

24.10.21

Sin edad

Atrapada en el aire
va la vista de los paisajes
recordando los olmos
y robledales,
donde el arcoíris
deja su mágica luz
formando mosaicos de colores.

Elegí pintar el lienzo
en tus labios silenciosos
olvidados de besar,
y allí encontré el placer
de recordar el pasado.

Borré el presente inhumano,
gris y solitario,
y la esperanza llegó
para detener el tiempo
bajo el titilar de una caricia
tan simple y tan eterna,
como el rutilar de las estrellas.

Acuné el instante,
y te vi de camino
besando la punta de mis dedos.
Delineé nuestros labios
en la humedad del silencio,
y la imaginación se elevó
donde el arcoíris
deja su mágica luz
formando teselas de colores,
y volé sin edad...
como "hija del viento".

16.10.21

Desmotivación

 

 Ahora si que volaron los pájaros.
Las tardes se abandonan en las noches
y la oscuridad se hace dueña;
le sobran horas que faltan al día.
El reloj con firmeza marca el tiempo
sin darse cuenta si hay lobreguez o alba,
y vuela.
En la mente desaparecen las mariposas
que daban colorido a las palabras.
 El sembrado de los pensamientos
se seca porque ya no grita el día
con la luz de la imaginación,
se perdió por el sendero del tiempo
como se pierde la fronda
al llegar la estación incolora,
y como se pierde lo vivido,
mientras un soplo de viento nos lleva
hacia un destino desconocido.

La edad del sueño desaparece,
volaron los pájaros.
Nada queda en el nido... 
de la fantasía.


6.10.21

Se introduce en mi cama...

 

Nocturnidad,
una palabra que me quita el sueño.

Entra en mi dormitorio,
se introduce en mi cama,
enciende la luz
dañando mis parpados
preparados para dormir
entre pensamientos plácidos.

La noche llama al insomnio
y comienza la función
con una sempiterna música.
La conozco,
sus notas no me agradan
son estridentes,
y como poseídas
bailan en mi mente.

Miro el reloj:
¡vaya!
las tres de la mañana
y mis ojos cerrados e inquietos
no consiguen volar
al país de los sueños,
donde me espera
un descanso feliz.

Mi mente sigue a la deriva
sin centrarse en el timón
en este mar revuelto
de sabanas arrugadas,
que ya laceran mi piel.

¡Las cinco menos cuarto?
Quizás pueda robar
unas horas al amanecer
y entrar en un sueño profundo,
donde la voz del mundo
no me grite estolideces,
sino susurros de ensueño
a la luz de una luna llena,
mientras busco en tu memoria
palabras que yo quiero,
para ponerlas en tus labios...
aventureros.