Días de asueto en mi pequeño espacio.
Libres y felices como pájaros
saltan mis pasos
dejando huellas de tranquilidad
Los cuadros que hay en las paredes
se han vuelto mariposas en mis ojos,
llenando de colores el aire.
No necesito abrir las ventanas
para respirar el oxígeno
que provoca el bien estar.
Yo lo contamino con mi aliento enamorado
de esta vida de sosiego y paz
que percibo en mi refugio,
donde gasto mis horas según me place
en armonía conmigo misma.
En la calle, el viento está dormido.
Llueve,
y el cielo cubierto de gris
contagia el ambiente.
Bajo mi techo, luce el sol.
Quizás mañana...
¡cambien las tornas!.








