Volveré a pensarte como lo hice aquel día
que mis sentimientos se detuvieron en tus ojos
chispeantes cual noche estrellada.
Ojos grandes, pícaros y bondadosos,
donde me refugiaba cuando del paisaje,
no veía los colores
y tú, me arropabas con tu manto de consuelo
reflejando tu gracia hasta que sonreía.
chispeantes cual noche estrellada.
Ojos grandes, pícaros y bondadosos,
donde me refugiaba cuando del paisaje,
no veía los colores
y tú, me arropabas con tu manto de consuelo
reflejando tu gracia hasta que sonreía.
Algunas veces me llamas sin voz,
y yo te respondo con el pensamiento
mientras veo como pasa la vida.
Esta vida a la que tanto aprecio
aunque tú no estés,
pero todos los días en cualquier instante,
te recuerdo,
pero todos los días en cualquier instante,
te recuerdo,
porque fuiste la armonía
en el camino de mi pasado
y, de aquel presente,
hasta que el cielo crujió
y el alba se detuvo en una noche
oscura y fría.







