
Esta soledad
que teje telarañas en mi corazón,
pinta mis ojos con sombras de niebla,
y desgaja las alas de mis sueños;
quisiera sentarla en el banco del olvido,
en el banco de aquella tarde
que sembraste penas en mi alma
y silenciaste tu amor perdido.
Era día sombrío, bajo la farola que tenuemente
alumbraba mi camino;
pero la luz se fue,
las estrellas y la luna se ocultaron
tras los encajes de negros hilos,
se hizo noche oscura y,
todavía no he encontrado mi destino.
Vivo en la total ignorancia de mis pensamiento,
en el líquido amniótico del seno materno,
resguardada de los males que aquejan el mundo
donde no quiero salir.
Solo busco las fantasía que me hagan feliz,
mientras mis sentimientos los echo a volar,
allí, donde la nebulosa tiene colores diversos
y donde tú, no puedes matar mis sueños.
Sueños infernales en calentura
que abrigan mi corazón frío de soledad.
No quiero salir de la jaula de cristal
que yo misma he moldeado en el horno de mi alma,
con barrotes de seda blanca
donde guardo un lugar para ti
lleno de silencios y esperanzas.
¡Descuélgate de tus miedos y ven!,
volaremos juntos aunque solo sea un momento
por los campos de la piel,
y sembraremos en los poros del olvido
azucenas de pasiones blancas.
¡Ven!, solo un momento,
lo suficiente para que te quedes más...


















