Un momento silencioso,
de esos que brillan
porque son, de oro.
Así mismo, en este momento
lo tengo de fondo.
¡Es tan plácido!,
que adormece los sentidos
con su música especial.
Sigiloso, acaricia el pensamiento,
al igual que el viento susurra
entre las hojas amarillentas
de un otoño amable.
Al igual que el mar silente
besa las playas
rozando con su espuma blanca,
las cálidas arenas.
Es el silencio que arrulla,
lo mismo con frío o calor,
sea lunes o jueves,
abril o diciembre.
Siempre está ahí,
en cualquier momento
que se cierre la puerta al ruido,
para que susurre el alma.
Desde ahora,
abro esa puerta de par en par,
para que entren las luces de colores
que adornan mi ciudad,
con música de campanillas
y alegría de la Navidad.
Noche Buena y día de Navidad.







