2007
Al barco de mi vida,
se le averió el motor,
y una noche de diciembre
por una muerte,
por una muerte,
en un mar de confusiones
varada me dejó.
Todo oleaje a mi alrededor.
Mi corazón se hundía
con el peso del dolor.
Desamparada en el inmenso mar,
nadie acude a socorrer mi mal.
Trepo a mi barco y,
con sogas de colores
bordo remos.
Vislumbro nitidez en la lejanía...
me acerco:
es el reflejo de una ilusión perdida.
De nuevo oscuridad en el horizonte.
El mar se calma,
navego tranquila, sin prisa,
sé que algún día llegaré a la orilla
y arreglaré el motor averiado
de mi vida.
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2018
Hace tiempo que llegué a la orilla
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2018
Hace tiempo que llegué a la orilla
y arreglé el motor,
pero de vez en cuando se gripa,
está antiguo y hay que mimarlo
y cuidarlo con amor.
Le he vestido de velas
que se cimbrean con alegría y,
cuando el viento susurra de poniente
baila el alma mía.
No me alejo del puerto
por si un temporal arrecia,
no quiero que mi barco pierda el rumbo
ni se rasgue el blanco de sus velas
cuando lucha con los suspiros del viento
y los guiños de las estrellas.
Hoy navego lento
en un mar en calma
y me recreo en su vaivén,
sin capitán ni marineros,




















