Se acerca el otoño,
pero hoy percibo aromas de primavera
que me perfuman de esencias.
El sol besa las nubes,
y mientras las viste de plata, se diluyen
como se diluye mi corazón que las contemplan.
Me dejo llevar por la ensoñación de mi pupila,
y desde mi ventana,
alzo el vuelo abarcando la naturaleza.
Planeo el monte de robledales;
al azar anido y, sueño amores.
Cargada de armonía,
espero al jilguero que picotea en mi corazón.
Oigo las notas de su canto pero… no se acerca.
Llora mi sentimiento cuando se aleja,
él tiene otro nido donde le esperan.
Una nube azul escarlata, cierra el sol
y abre mis ojos a la realidad de mi ventana.
Brilla el monte:
serenidad,
nostalgia,
soledad,
silencio,
¡tanto silencio!,
que oigo los latidos de mis pensamientos.
Se acerca el verano
pero sigo percibiendo
aromas de primavera,
solo el calor me dice
que se despide en breve.
El cielo está azul, no hay nubes
pero se ve lleno de estelas
que dejan los aviones a su paso.
Asomada a la ventana
me dejó llevar por el paisaje
de la naturaleza.
Como si llevara alas,
vuelo con la imaginación
los robledales del monte
y me elevo cada vez más
para ver si veo tus ojos olivados
que me esperan.
Llora la nostalgia,
No estás, ni te presentas.
Vuelvo a la realidad de mi ventana
donde me esperan tus hijas,
las mujeres más bellas.




















