Mis humildes y sencillas letras, son las hojas de mi otoño tardío cuando comencé a lagrimear tinta sobre pensamientos huérfanos, desgranando amores y fantasías en la soledad de mis horas.



*Hacer versos malos, depara más felicidad que leer los versos más bellos* Hermann Hesse

*Soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabras de lo que digo* Oscar Wilde

LO QUE SE ESCRIBE AQUÍ, NO TIENE PORQUE SER BIOGRÁFICO,
LOS PENSAMIENTOS Y LA IMAGINACIÓN, SON LIBRES COMO EL VIENTO
🍂 SI LA EXPLICAS, LA POESÍA SE VUELVE BANAL, MEJOR QUE CUALQUIER EXPLICACIÓN, ES LA EXPERIENCIA DIRECTA DE LOS SENTIMIENTOS QUE CADA CUAL EXPERIMENTE... Pablo Neruda

22.4.26

Lo que el tiempo se llevó

 

Imagen de la IA

Pasando hojas hacia atrás
 en el libro de la vida,
lo que el tiempo se llevó
repaso línea por línea.
.

Se llevó la dulce niñez,
vida feliz sin daños,
solo arañazos 
que se curaban con una tirita.

Se llevó la adolescencia.
Mariposa despistada
donde paraba el viento,
allí se encontraba
perdida en un sin fin
de pensamientos.
Enfermedad pasajera
que se curó con el tiempo.

Se llevó la juventud,
etapa larga y productiva.
Estudios y amigos verdaderos,
ilusiones, amores,
trabajo con deliciosos compañeros.

Diversiones saludables: 
Deportes, y los días festivos,
guateques con amigos
bailando toda la tarde
como si no hubiera un mañana.

Boda, nueva casa, hijas...
Y desde allí, muchas ilusiones
compartidas a largo plazo,
que por etapas se perdieron
dejando el corazón hecho pedazos :

Ese nido de algodón donde refugiarme
como cuando era niña,
y más ausencias
que fueron pasando por la vida.

Se llevó las transiciones
de un estado a otro.
Ahora, son otras ya sin perspectivas,
solo las que transitan por el día a día.


Pero ¡que bello es vivir!
cuando la vida te deja recordar y,
soñar a tu manera en este ir y venir.

2 comentarios:

  1. Qué placer detenerme en este repaso tan lúcido y sereno por las estaciones de la vida. Hay en tu texto una verdad que no pesa, sino que acompaña: el tiempo no solo se lleva, también pule, ordena y deja a la vista lo esencial.
    Qué profundidad en esa mirada que reconoce lo perdido sin perder la gratitud por lo vivido. Y qué belleza en afirmar, con la sencillez de quien ha visto mucho, que todavía es un regalo poder recordar y soñar a la propia manera.
    Un fuerte abrazo, Elda.

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