Desde mi otra ventana
miro el monte,
tan verde, tan poblado,
que ya no se divisa
la aldea de enfrente.
Hoy se balancea levemente el viento,
y de vez en cuando el sol se esconde.
Se ha desplomado la temperatura
en este día de julio
y se enfría el ambiente.
Todo sigue igual.
Solo los árboles crecen
formando una jaula alrededor
en este valle de robledales,
donde impera el silencio.
Tan sólo los pájaros rompen
el mutismo
con sus vuelos de rama en rama
y sus cantos matutinos,
plenos de libertad
como las nubes que van y vienen
por un cielo transparente.
Desde esta ventana,
todo el ambiente es verde,
solo la pintura de mis labios
es diferente.
El monte rompe el horizonte
y la mirada se detiene.
:
Después de este
respiro oxigenado
vuelvo al mundo...
¡mi gran ciudad!.
Pero volveré
a este hueco
de verde mirar.

























