Bajó la temperatura en este valle de robledales.
Hoy, las lluvias anunciadas se convierten en chaparrones que aliviarán algo la tierra quebrada, y darán brillo a las praderas descoloridas de su traje habitual.
Aún así, el cielo es hermoso con nubes grises claras y oscuras, y con esa limpieza que solo tiene el cielo entre las montañas.
Los pajaros siguen alegres, cantan, tienen su casa frondosa y agua en el río donde beben y se bañan.
Son felices, no les falta de nada.
No así a las personas que no llegan a fin de mes, aquí mismo, en España.
Y los políticos a por uvas, gastando tiempo por un hecho... y agarrándose al sillón como garrapatas mientras se venden, al mejor postor.
Llegó septiembre con una peculiaridad... tendrá cuesta como el mes de enero hasta que nos asfixiemos por las subidas...
¿Las subidas de qué?, pues ya lo sabemos.
Vaya!! se me olvidó apagar la tele y, ¡dale con Rubiales!









