Goteando palabras
sin ton ni son
en una mañana calurosa
de un julio volcánico,
la pereza me aborda
y no puedo mover ni un dedo.
Sin espacio en el agujero
de la imaginación
para encontrar un frescor
tan necesario
a este fuego invisible
que recorre todo el cuerpo
y me atora el pensamiento,
voy buscando letras
para hilar una frase
que se parezca a un verso.
Algunas palabras encuentro
pero no tienen color,
y no adornarían el papel
donde ponerlas quiero
Solo puedo pensar
en una brisa fresca
a orillas del mar,
a esa hora que la tarde se despide
y el silencio cae sobre la arena
que ya nadie pisa,
solo mis pies descalzos
rememorando, ¡cómo no!,
otros tiempos cálidos
donde la boca del viento
besaba mis labios.
Un aire espeso
me llega por la ventana.
La cierro,
y aparto el cofre de los sueños
donde todo es posible...
menos hoy.
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