Tu voz dormida se esconde detrás de los bucles de mi pelo,
donde murmuraste aquel día, un dulce te quiero.
Un dulce te quiero se quedó grabado en mi frente,
y tengo miedo vuele cuando sople el viento fuerte.
Un espejo tengo en el cielo donde miro continuamente
por si veo reflejados tus ojos, que me miren fijamente.
Pero solo veo caracolas que cuelgan de las nubes
chocando con las olas donde quieres que disfrute,
hasta que el cansancio de la vida... me derrumbe.



















