Comienzo a dibujar
letra más letra
sin saber muy bien donde me llevan.
Quisiera pintarlas
con armonía y sutileza,
como un parpadeo de la luna
en una noche de silencio
cuando el viento duerme,
mientras un perfume en el aire
de canela y té,
embriaga mis sentidos.
¿Canela y té?, ¡si no me gusta!.
Quizás ha influido su color
al pensar en el ocaso,
ese momento que el sol
se va perdiendo tras el horizonte
dejando en el cielo
un lienzo seductor y mágico.
Pero fuera de este pensamiento
todo sigue igual.
Solo el segundero del reloj
ha dado mil vueltas,
mientras divagaciones sin sentido
van hilvanando letras
con puntadas de humo
que se descoserán,
con un insatisfecho suspiro.
Doy cuerda a la ruleta del corazón
a ver si sale premio,
mas el engranaje tiene herrumbre
y atasca los sentimientos;
pero si recuerdo tu nombre
y eso no es mentira, es costumbre.

























