
Volveré a ti, le dijo,
si me abres tus brazos,
si me miras con agrado.
Volveré a ti,
cuando el viento
me traiga tus suspiros,
cuando el volcán
de tu corazón grite, fuego,
cuando en tus ojos
baile tu mirada
vestida de amores.
Volveré a ti
cuando tu piel
se pinte de pasiones
y así hacer contigo…
un dibujito de colores.
Él, se enredó en sus palabras
donde se veía preso,
y desapareció tras el velo de la luna
cómplice de su ausencia.
Pero ella insistió
susurrando en los oídos del viento:
Oigo los pasos de la lluvia,
veo los cristales que lloran
y las ramas que se desvisten
en el ritual del tiempo,
las hojas revolotean
con un silente lamento
que se une al mío
cuando no te veo,
y quedo prendida en mis sueños
con la sonrisa pintada de carmín,
mientras humean palabras atrevidas
en el misterio de la noche
cuando pienso en ti.
Volveré… le dijo,
cuando tu verbo me hable
de cálidos amores
en el silencio de tu mirada nocturna.














