Noche fría y ventosa.
Calidez en mi estancia que adormece
los sueños.
Hay ausencia en mis sentimientos.
Te busco, y no te encuentro,
el olvido está rondando
los huecos de mi corazón
y me abandonan los recuerdos.
Me quedo con la mirada llena de besos
esperando el sueño que me hable de ti,
mientras escribo en mi respiración
palabras de un futuro encuentro,
tan incierto, como la huella escrita.
Fantasía en el insomnio
de una noche cualquiera,
donde el pensamiento se recrea
en el teatrillo de mis quimeras.
Se baja el telón, pero no hay aplausos.
Los latidos se serenan a la vez que
se apaga la noche en un duermevela,
hasta que el sol golpea los cristales de mi ventana
y rompe el viaje, de tus ojos a los míos.
















