
Un día gris en este otoño cálido.
Fresca la mañana amanece,
silencio en la calle.
Es fin de semana,
simple detalle.
Me asomo a la ventana, nadie.
Las ramas de los árboles que me llegan,
se cimbrean silenciosas y lentas
para no perder su vestido
que aunque verdoso todavía,
amarillea como el sol en la tarde.
Languidez en mi persona,
una extraña sensación me roza,
¿por qué?
simple detalle:
falta la luz que todo lo invade.
El maravilloso astro que da vida,
el que forma en el cielo paisajes,
el que calienta los viejos huesos
fríos y delicados por su bagaje,
el que abre las flores
con sus cálidos besos de luz suave.
Tras los altos edificio algo clarea,
la niebla tímidamente se expande,
y mi dolor de cabeza cambia de color
como el atuendo de los árboles.
Todo está bien…
el sol resplandece,
¡simple detalle!
¡simple detalle!














