Podría haber nacido en Siria,
Yemen, Somalia, ¡Afganistán!...
o en cualquier país en conflicto.
Pero tuve la gran suerte
de nacer en esta península:
España, con tanto arte,
que es el único país
que lleva una letra con peineta,
orgullo de sus habitantes.
Muy variada en relieves terrestres,
con cuatro estaciones
que cambian los paisajes
como cambian sus colores.
Un lugar donde sale el sol cada mañana.
Donde no hay cortinas grises
que tapen las bocas.
Donde hay cientos de ríos de agua clara
para lavar las huellas del dolor,
y calmar la sed…
Donde las montañas dan sombra a los valles
regados por sus manantiales.
Donde hay un mar esplendido
que rodea casi todo el territorio.
Donde se dibuja la felicidad
cuando los conflictos no llegan.
Donde no hay guerras,
donde la lucha de poder
es como en todos los lugares del mundo.
Donde el pueblo tiene más paciencia
que el santo Job a pesar de las protestas,
pero, donde el odio crece sin medida
como si NO fuéramos, de la misma tierra.
Aun así, con otros países
hay muchas, muchas diferencias,
porque nos alimentamos todos los días
y celebramos las fiestas…
con alegría.
Yo tuve la gran suerte…
¿Y tú?.
Si no fuera así,
no estarías detrás de una pantalla,
leyendo-me.




























