Se despegó de mis besos, el viento,
al que había llamado
y soplaba en la débil llama
de mi pensamiento,
el que tenía puesto en tu boca
para que te llegara
con el aliento de mis labios,
predispuestos
para nuevas sensaciones
que ya había olvidado
después de tanto tiempo.
Pero el viento falló,
y todo quedó suspendido
mientras caía por la puerta abierta
del baúl de los recuerdos.
Un lugar donde busco de vez en cuando
para evocar momentos
De esos momentos está lleno,
y de ellos bebo su delicada tibieza
esperando una huella
donde se borren los años,
y el corazón rejuvenezca
dando vida a lo pretérito.
Algún día, en alguna parte,
volverá el viento sin llamarle.
Pero ya será tarde,
ya no habrá suspiros
que mueva el aire...
Solo el crepitar de las estrellas
mientras me abraza la noche
y murmuran las utopías,
las que uso para escribir
unos cuanto renglones,
simplemente.
Pues todo en mí, está perfecto.




























