Volveré a pensarte
cuando el cielo se vista de terciopelo,
cuando las mariposas pueblen los jardines
con sus armoniosos aleteos.
Volveré a pensarte
cuando los ríos fluyan sin descanso
entre la calentura del verano,
cuando la sombra de las montañas
caminen por los llanos.
Volveré a pensarte
cuando no tenga pensamientos para olvidarte,
cuando las piedras hablen por los caminos
y los jarales.
Volveré a pensarte
cuando escriba con la mente novelada,
cuando por mis aristas el tiempo se derrame
y la pluma de escribir
deje de decirme, nada.
Volveré a pensarte, quizás,
cuando el viento baile en el aire
y la alborada grite en el borde de la noche,
tu nombre olvidado.
Volveré a pensarte, sí,
cuando tus palabras lluevan sobre mi,
acariciándome.









