
Sueños en un día lluvioso de frío invierno,
cuando el alma serena por los años,
cuenta los días de lluvia, de sol, de ocasos,
en la soledad, tras una cálida ventana
donde resbalan las gotas
como resbalan las ilusiones no cumplidas,
perdiéndose en el charco de la indiferencia.
Quizás reirá el sol en la próxima primavera
secando el suelo del corazón y del alma;
momentos mágicos de luz
donde acunar las escasas emociones.
Pero hay sueños que ya no se sueñan,
el tiempo los borra, se los lleva,
lo demás todo está soñado,
nada queda entre los pañuelos del viento
ni en la silueta de la plateada luna,
todo fenece en un cielo sin estrellas
y las sensaciones se pierden
entre palabras no pronunciadas y,
eternamente en fuga, como las olas.
entre palabras no pronunciadas y,
eternamente en fuga, como las olas.
































