Miraba por la ventana
como crecían las flores,
y un jilguero de colores
le cantaba en la mañana.
No había en sus ojos gana
pensando en su amor lejano,
quisiera tenerle a mano
en vez de escribirle carta.
Esa sería la cuarta
y sentía que era en vano.
como crecían las flores,
y un jilguero de colores
le cantaba en la mañana.
No había en sus ojos gana
pensando en su amor lejano,
quisiera tenerle a mano
en vez de escribirle carta.
Esa sería la cuarta
y sentía que era en vano.
Pensaba cuando escribía
qué le podía decir
tratando de definir
lo que el corazón sentía.
Al pensar en él, latía
su pulso se aceleraba
el lápiz rojo temblaba
¡ le costaba escribir tanto!
pero recordó su encanto
y todo lo que le amaba.
lo que el corazón sentía.
Al pensar en él, latía
su pulso se aceleraba
el lápiz rojo temblaba
¡ le costaba escribir tanto!
pero recordó su encanto
y todo lo que le amaba.
Así comenzó su carta:
Te extraño tanto mi vida
desde esa triste mañana
que ya queda tan lejana
y sigo llorando tu ida.
En aquella despedida
quedó tan cautiva mi alma
y aunque me quita la calma
ya me encuentro más serena,
con algún día de pena
mientras mi dolor se ensalma.
*
Te quiero pero te olvido
con tanto tiempo de espera,
ya pasó la primavera
que los dos hemos vivido.
La juventud ya se ha ido
de esperar estoy cansada
y ya no me siento amada
como los días felices.
Te declaro aunque me hechices,
que todo termina en nada.
Estas Décimas son del 2016, ahora soy incapaz de hacer una.
Estrofas de diez versos octosílabos.
Rimas: abbaaccddc
















