Escribí una vez,
que eras ave de paso
en una historia que no termina
porque tejida estaba en la imaginación...
Pero ya se terminó,
ya no eres el mismo,
ya no me inspiras.
Aquella quimera se acabó.
Ahora trato de buscar algo
que me seduzca el pensamiento
con el que pueda convertir
una palabra en flor,
una voz en melodía,
un contacto en caricia
que perfume un viejo corazón.
que eras ave de paso
en una historia que no termina
porque tejida estaba en la imaginación...
Pero ya se terminó,
ya no eres el mismo,
ya no me inspiras.
Aquella quimera se acabó.
Ahora trato de buscar algo
que me seduzca el pensamiento
con el que pueda convertir
una palabra en flor,
una voz en melodía,
un contacto en caricia
que perfume un viejo corazón.
Pero ya es crepúsculo,
los susurros son opacos,
en los ojos ya no bailan las estrellas,
ya no visten de amapola las mejillas
ni los labios son de melocotón.
Nadie la imaginación me cautiva.
Ahora las pocas palabras
las tiro al viento
buscando una noche hechicera
que las transforme
en un mar de sensaciones,
donde pueda navegar el amor
entre letras inspiradas.
Pero... no,
Nadie la imaginación me cautiva.
Ahora las pocas palabras
las tiro al viento
buscando una noche hechicera
que las transforme
en un mar de sensaciones,
donde pueda navegar el amor
entre letras inspiradas.
Pero... no,
no hay nada que me sugiera
tal fascinación,
porque creo estar prisionera
en el antónimo de la ilusión,
cuando me veo en el reflejo,
que imita las imágenes.








