El silencio tiene un sonido
con su propia melodía.
Roza levemente,
no molesta,
te invita a soñar,
a dejar la realidad a un lado
y viajar en el tiempo.
Al pasado
al futuro
para acomodar los pensamientos
con estilo propio.
Suavemente,
sin interrupciones.
Sola,
solo
hasta que el silencio grita:
¡ya es hora!
Y comienza el baile
de palabras y sonidos.
El sosiego volverá
cuando caiga la noche
y sólo las farolas alumbren.
Las persianas se cerrarán
sobre los ojos inquietos
sin apagar la luz
del pensamiento.
Pero el susurro del silencio
dormirá en la oscuridad
más profunda,
al sueño que no sueña,
mientras el alba
no rompa la noche.










