Un sueño está firmado
y guardado en la carpeta
de mi tocador bajo una llave,
que no da la vuelta.
No quiero que nadie lo lea,
son simulaciones
que ocupan espacios
todavía no ocupados.
Polvorientos por el ayer
con sombras de preguntas
sin respuestas.
Vacías sensaciones
se desprenden cuando no he visto sus letras.
Se borraron como se borran los sueños
en una noche inconsciente
de penumbra suspensiva,
buscando llaves que no abren
la puerta de salida.
Entra la noche en el insomnio,
y en una página en blanco
vacía la mente,
que atorada no sabe donde se encuentra,
hasta que la luz refleja las incongruencias
que salen de unos dedos sin verdades.
Pero a pesar del automatismo
empleado para repartir palabras
vacías de sensaciones:
Soy el suspiro que cierra la noche
rellenando renglones,
esperando ser el tuyo que abra los días
en todas las direcciones.
Y cuando eso ocurra,
será el sueño que tenía firmado.
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