No puedo silenciar el silencio
de las palabras que me debes,
las que no me dijiste
en la noche rota de diciembre.
No puedo silenciar el silencio,
no quieren los labios del pensamiento.
Un pellizco del sur lo grita
cuando suena la guitarra del corazón.
No puedo silenciar el silencio
cuando todo brilla alrededor,
perlando las oscuras penas
que se vuelven collares de emoción.
Pero puedo silenciar el silencio
cuando no hay nada que decir,
cuando la vida duerme plácidamente
en el sentir del sentimiento,
soñando un corazón florido
que perfumó todas mis esquinas.
Silenciaré el silencio
cuando se acerque la tarde
a los brazos de la noche,
cuando las sombras pierdan su voz,
cuando la luna grite en silencio
y así escuchar,
las palabras que me debes
de esa boca perdida
en los flecos del tiempo.















