Me dejo llevar por el pensamiento
mientras escucho música que me fascina,
y nada surge,
simplemente mi cuerpo se balancea
al compás de la melodía
que me mueve e hipnotiza.
Un soleado cielo traspasa la cristalera,
¡vibra la vida en la calle!,
y yo en mi estancia, anodina.
Pienso,
rebusco en las esquinas de la mente
y nada surge,
ni una palabra ni una letra
con las que escribir
alguna quimera, utopia...
Miro en el corazón poéticamente,
¡bah!, solo un músculo que palpita
con latidos de vida,
los que me permiten respirar
distante y dolorosa,
alegre y callada en el silencio
para que no te toque mi voz.
Pienso en lo que fue,
en lo que es
en lo que podría ser y,
todo está escrito y desgastado.
Así pues como nada me inspira,
dejo estos renglones suspirando
mientras mis pies sienten
los acordes de una dulce melodía.
Salgo de mi zona de confort y...
...bailo,
algo es algo.











