
Tengo el corazón ausente de amores
y mis pensamientos no los encuentro,
la imaginación de mi se ha divorciado
y las quimeras se las ha llevado el viento.
¿Cómo seguir volando entre fantasías
si las alas de tanto usarlas se rompieron?
El gentil caballero que me inspiraba,
huyó temeroso por mis sentimientos.
Por vencida no doy y busco en mis vacíos,
aparto las telarañas presas a la imaginación,
pero solo encuentro nubes de viento
que atoran mis sentires sin compasión.
Y entonces, una canción entono en silencio
por si llega una inspiración:
“Háblame del mar marinero”
dime si tu barco se enreda en las olas,
si te sientes solo en la húmeda noche
y si sueñas con campos de amapolas.
Dime si el viento arrecia furioso,
elevando montañas con cairel
Y si se calma en rítmica nana
“háblame del mar, háblame“.
No, hoy no encuentro la ensoñación,
ni el marinero responde...
ni el marinero responde...

















