Radiantes como estrellas
en un cielo nocturno y despejado,
van mis tres luceros por la vida
iluminando las esquinas oscuras
de mi corazón,
donde las sombras a veces se acumulan
en el pensamiento
y me susurra al oído
sin tener razón.
Vientos que vienen y van
cruzando el camino por donde piso,
llano, a veces árido,
y de vez en cuando, una flor.
Flores de primavera
que aroman las aristas de los años
limando sus asperezas.
Con lisura perfuman el pensamiento
mientras los vientos cambian de rumbo
desplegando velas.
Llamo al sueño de las distancias y,
apareces tú con voz de alborada
en tiempos que mayean,
para que en mis pies brote de nuevo
aquella lejana primavera
y en mi frente, luzca el sol.
El entusiasmo es una de las cosas más importantes de la vida y cuando falta, se apagan todas las luces... ∃ⅬⅮ∀








