Detrás del cristal, amanece.
Es temprano, y el sol asoma
tras las cinco torres.
El cielo tiene un tono rosáceo
que envuelve en el horizonte,
el limpio azul de un día de otoño.
Los árboles todavía vestidos
salpicados de pinceladas amarillas,
gotean en el lienzo verde
del jardín de mi calle.
Una leve brisa
tras las cinco torres.
El cielo tiene un tono rosáceo
que envuelve en el horizonte,
el limpio azul de un día de otoño.
Los árboles todavía vestidos
salpicados de pinceladas amarillas,
gotean en el lienzo verde
del jardín de mi calle.
Una leve brisa
les regala quizás,
uno de sus últimos bailes
antes de ser alfombra mullida.
uno de sus últimos bailes
antes de ser alfombra mullida.
Todo está en calma,
solo los autos y semáforos
ponen una nota de color
a este ambiente mañanero.
solo los autos y semáforos
ponen una nota de color
a este ambiente mañanero.
La gente se mueve deprisa,
un día más el trabajo les espera,
y un día menos...
un día más el trabajo les espera,
y un día menos...
para escuchar los pajarillos
desde su lecho y, ¡bostezar!
mientras Morfeo les invita
a seguir en la cuna del sueño,
un día más,
y un día menos...
... después de alborear
durante toda una vida,
laborando.


















