en la frontera del tiempo,
en la empalizada donde brincan
las ilusiones,
en el prado verde de tu pradera,
entre los cantos rodados del camino
que hacen peligrosas las veredas.
Te encontraré,
allí donde menos lo esperes,
al son del gallo cantando al alba,
en el repicar de las campanas a maitines,
cuando el cielo se cubra de rojo fulgor,
allí estaré yo,
debajo del paraguas de la imaginación
con la boca vestida de besos
para provocar tu atención.
Allí mismo,
donde la brisa pinta colores
en el atardecer de tus ojos,
y donde yo me inclino
para saborear la cercanía
de tus labios rojos.
Allí, en los sueños de ayer de hoy,
quizás de mañana
si todavía crecen las ilusiones.
Y si no…
te espero a la orilla del crepúsculo
donde se cierran las flores,
y nace la noche con su broche de estrellas
cantando amores.
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