
De los días pasados,
solo queda una sombra de ti.
Te difuminas como el humo en el viento,
solo una pálida nube en el horizonte,
ni lluvia, ni sol en mi corazón encuentro.
Unas huellas en la sonrisa de la tarde, quedan,
y me ronda la nostalgia por tu lejanía,
aun sabiendo que habito en tu sentir
adherida a los pliegues de tu camisa.
Por eso,
no eres libre, no, lo intuyo,
y me recuerdas sin querer.
Te resistes, pero volverás
a la playa donde rompen
caprichosamente las olas,
y encontrarás la arena vacía
sin la huella de mi sombra.
Florecen sin ti,
las enredaderas de mi ventana,
y el paisaje me gusta,
aun sin tu figura lozana.
¡Ah corazón!,
no sé muy bien si
quiero tus ojos en los míos,
pues lloran cuando te veo
y rien si no te miro.
Ni contigo ni sin ti
tienen mis males remedio,
contigo porque me matas,
sin ti porque yo muero.
(Canción, Emilio José)
las enredaderas de mi ventana,
y el paisaje me gusta,
aun sin tu figura lozana.
¡Ah corazón!,
no sé muy bien si
quiero tus ojos en los míos,
pues lloran cuando te veo
y rien si no te miro.
Ni contigo ni sin ti
tienen mis males remedio,
contigo porque me matas,
sin ti porque yo muero.
(Canción, Emilio José)















