
FANTASEANDO
Eres ese amor
pegado como sanguijuela
en el centro de mi corazón.
De vez en cuando sales
y quiero cerrar la puerta
tras de ti,
tras de ti,
pero como sumisa victima
dejo que te cueles nuevamente
como si fueras una mano inmensa
que maltrata mis pensamientos
aturdiendo la alegría
que gozaba cuando no te conocía.
Quiero que salgas de mis sueños,
y no quiero que te vayas nunca.
¿Quién me entiende?,
yo misma
soy una extraña
en mis propios sentimientos.
Solo sé, que mis ilusiones
se fueron,
no tengo nada que estimule mi vida,
ya no veo estrellas colgando de la luna,
ni el sol abrazando mi espalda
con su cálido ocaso de ternura;
únicamente,
muchos años adheridos a mi piel
agrietando la juventud ya perdida.
Pero amo la vida,
y me quiero a mi misma,
sin embargo, cuando miro el horizonte
no encuentro perspectiva,
porque sin ese amor… no hay.
Esto sucede:
cuando el corazón obedece a la razón









