Germán es un compañero de AG que me invitó hacer un dueto con él, y este fue el resultado.
ELDA
Mi pensamiento y yo estamos tristes,
esperando la suave noche vestida de plata
donde fundirnos en un profundo sueño
de blancos azules, y un mar de sensaciones
que nos arrastre por un horizonte infinito,
mientras anhelamos un sueño
que nos hable de ti.
GERMÁN
Tu pensamiento y el mío son uno solo,
quizás esperando aquel beso deseado
donde su dulzura deja cielos de caramelos
de sabores exquisitos, de labios sedientos
que devoran el alma y el corazón,
mientras tanto, nuestros sueños
nos envuelven en dulces ambrosías.
ELDA
Mi pensamiento y yo, seguimos tristes,
no nos llega tu latido.
La distancia ha devorado tu sentir en el camino,
solamente llegan unas vibraciones
de notas musicales que rozan suavemente,
la sensibilidad de mis oídos.
Al viento le pedimos, que siembre tu voz
en los campos de mi piel.
GERMÁN
Nuestros pensamientos, siguen buscando amor,
mas, la distancia separa los latidos.
La lejanía devora nuestros agitados sueños,
pero el amor es más fuerte que el olvido
en la ansiedad de una esperanza
que estremezca nuestras almas.
Al poema le pido, que jamás se acabe tu inspiración
para sentir siempre la música celestial de tus anhelos.
ELDA
Mi pensamiento y yo, estamos alegres,
porque ese amor llegó en alas del viento,
golpeó mi ventana cerrada
aproximando corazones,
y las sensaciones se acariciaron,
mientras desapareció el invierno en nuestra piel
y despertó la primavera en nuestros cuerpos,
sensibles a la calidez de abril
y a las noche de luna llena.
GERMÁN
Tu y yo, logramos sentir las alegrías del amor,
porque lo nuestro fue el encuentro de lo hermoso,
sentimos que el cielo se abría a nuestros besos
aunando corazones y sintiendo dulzura en el alma,
y los sentimientos se entrelazaron
en un abrazo eterno donde nuestros fríos cuerpos
despertaron en primaveras de los estíos,
sensibles a nuestras áridas pieles
en aquellas noches del parpadeo universal.
ELDA
En aquellas noches de parpadeo universal
soñé que todo era un sueño,
sentí llorar mi corazón por creer tu olvido,
pero amaneció un nuevo día
con una luz prendida en el horizonte
de rosa y grana que sonreía,
y sentí de nuevo el resurgir de la primavera
y una cálida ilusión inundó mi cuerpo,
mientras percibía que mi pensamiento y yo,
estábamos alegres y donde teníamos que estar,
inhalando el perfume de los frutos encantados.