He aprendido, que esperar es lo más difícil,
que el pensamiento se impacienta
cuando el amor hace mella en el corazón.
Que las horas son interminables
y la angustia crece;
pero sin embargo, la incertidumbre
acelera el pulso,
y un sabor agridulce inunda el corazón
esperando la caricia que no llega.
La piel se eriza cuando el sueño emprende el vuelo,
y el teatro de la imaginación levanta el telón:
Entran los protagonistas,
y comienza una romántica función
que termina con los aplausos
en un atardecer cualquiera.
El vuelo del sueño cesa y la espera sigue,
mientras en el pensamiento se bordan
las alas de la esperanza…






















