Mientras pasabas, te rocé,
y se detuvo tu mirada.
Era clara como las aguas de un río
donde sumergí mi corazón
y me encontré con tu alma.
Estaba triste como una paloma herida
en medio de la nada.
Vi la soledad a pesar de tu altivez
que por fuera demostrabas.
Mis ojos quisieron curarte
pero no me atendió tu mirada,
seguiste camino adelante
sin hacer caso a mi templanza.
Solo fue un instante,
unos segundos,
un tic tac del reloj
a pesar de todas estas palabras
que se difuminan en un parpadeo,
y se me pierde tu cara.
Locos vientos del sur
me rozaron y navegué
como veleta descontrolada.
¿Instantes soñados, vividos...?
Simplemente pensados
en una tarde de cálidos momentos,
cuando el sol se despide
detrás de mi ventana,
mientras suavemente
saluda en otros hemisferios
con su cara dorada.
Y aquí, donde me encuentro,
no ha pasado nada.
Una nube por el cielo
a la vez que la miraba.











