
¿Donde fueron a parar
aquellas emociones de la vida?,
lo mejor y lo más simple
producía una dulce excitación.
Ahora, matizadas se encuentran las sensaciones
que tocaban los pulsos agitando la circulación.
Todo ello queda bajo una tierna niebla
tras el espejo del tiempo.
Los colores son otoñales
en cada minuto del reloj.
El mar y el cielo
principio y fin en el horizonte,
donde la perspectiva ya no se divisa.
El sosiego y la tranquilidad
han sustituido las exaltaciones
por un bienestar que el cuerpo clama.
Todo se vuelve más lento
aunque en el interior bullen las ganas
de correr tras el viento.
Pierden magnitud,
interrogantes de la vida,
ese, es el gran regalo que nos ofrece
la memoria de los años,
pero lo que no se pierde es la alegría
ni las ganas de vivir,
aun sin el reflejo de las brasas encendidas,
ya que todo puede ser un paraíso
de buenas y suaves melodías,
en el vaivén del tiempo.
💃
Ahora, matizadas se encuentran las sensaciones
que tocaban los pulsos agitando la circulación.
Todo ello queda bajo una tierna niebla
tras el espejo del tiempo.
Los colores son otoñales
en cada minuto del reloj.
El mar y el cielo
principio y fin en el horizonte,
donde la perspectiva ya no se divisa.
El sosiego y la tranquilidad
han sustituido las exaltaciones
por un bienestar que el cuerpo clama.
Todo se vuelve más lento
aunque en el interior bullen las ganas
de correr tras el viento.
Pierden magnitud,
interrogantes de la vida,
ese, es el gran regalo que nos ofrece
la memoria de los años,
pero lo que no se pierde es la alegría
ni las ganas de vivir,
aun sin el reflejo de las brasas encendidas,
ya que todo puede ser un paraíso
de buenas y suaves melodías,
en el vaivén del tiempo.
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