
No me importaría vivir aquí, contigo,
en un lugar solitario donde nadie nos conozca
nada más que las flores del campo,
los pájaros de las mañanas
y la luz de nuestro cuarto
que entre por la ventana.
No me importaría no,
en medio de la naturaleza
con lluvia de estrellas en la noche
y pintando un abanico de colores el alba
en nuestro pedacito de tierra,
arropando nuestro amor
para que no se escape
por el quicio de la puerta.
Sembrando voy pensamientos
a ver si crecen verdades
en el jardín de mis sentimientos
que no tienen puerta sino portales,
por donde vuelan mis sueños,
sueños sin realidades.
Tomo cálidamente las manos a la esperanza,
y viajo hacia un horizonte incierto pero seguro,
porque sé donde lleva…












