Después de una larga ausencia por gusto, os agradezco de corazón a todos los que habéis dejado vuestros comentarios tan amables, que han alegrado mis ojos y mi corazón. Gracias siempre.
Una jaula verde y frondosa
Abro los ojos tímidamente a la mañana.
Una luz baila por los resquicios de la persiana.
Bajo las sábanas... desgana,
y un atisbo de melancolía me atrapa
mientras mi pensamiento habla:
Mira amor,
cómo han crecido los árboles.
ya no se divisa el Sierro de San Juan
ni los tejados entre los robledales,
¡son tan altos! que tocan el cielo
en un horizonte cercano;
ni un humilde prado donde vuelen las mariposas
y brinquen los saltamontes dorados.
Mira como el sol que asciende por la montaña,
dora con su luz las copas frondosas y verdes,
regalándoles un color de otoño,
efímera visión que desaparecerá cuando el astro rey
culmine su escalada sobre mi frente.
Se ha convertido la aldea en una jaula…
Los barrotes: hermosos árboles,
el techo de la prisión:
cielo donde las nubes juegan al escondite,
la puerta:
una carretera que serpentea hacia la civilización
donde puedo respirar,
pues tanto oxígeno me ahoga
y mi piel se viste de verde camaleón .
Aquí muere la tierra,
oculta por este gigante que no cesa.
El silencio me atora con sus gritos
y los ojos se pierden entre las hojas brillantes
de los chopos a la vera del río,
que trascurre silente bajo los matojos.
No se divisa, está sombrío y helado,
porque el sol no puede besar sus aguas,
como tú no puedes besar mi corazón
que también se ha vuelto sombrío y,
¡tan frío!
que ya no llora por nada, sólo se queja..