He mirado en el paisaje de mis ojos,
y un reflejo tenue,
alumbra la soledad de un desierto.
¿Será mi corazón que no te siente,
o será que mi flor a muerto?,
la que mantenía el color de la ilusión,
la que te recordaba continuamente
perfumando el aire de besos inventados.
¡Ay amor desconocido!
el que intuyo en la puerta del viento,
en la melodía de un tango,
en cualquier música que escucho o bailo,
en el mar o en campo abierto,
en la lluvia que canta en los charcos,
en cualquier lugar te imagino.
Y ahora,
¿donde estás que no te encuentro,
ni en el papel que escribo,
ni entre mis dedos?
Si no vuelves,
no podré pintar amores soñados,
ni sembrar estrellas en un cielo ideado,
ni arrullarme contigo
en los brazos de Morfeo
mientras el viento silba amores.
La embriaguez de la imaginación se pierde,
todo,
vuelve a la realidad, y con ella,
te desdibujas en mis sentimientos,
porque te percibo paralelamente...
lejos.
y un reflejo tenue,
alumbra la soledad de un desierto.
¿Será mi corazón que no te siente,
o será que mi flor a muerto?,
la que mantenía el color de la ilusión,
la que te recordaba continuamente
perfumando el aire de besos inventados.
¡Ay amor desconocido!
el que intuyo en la puerta del viento,
en la melodía de un tango,
en cualquier música que escucho o bailo,
en el mar o en campo abierto,
en la lluvia que canta en los charcos,
en cualquier lugar te imagino.
Y ahora,
¿donde estás que no te encuentro,
ni en el papel que escribo,
ni entre mis dedos?
Si no vuelves,
no podré pintar amores soñados,
ni sembrar estrellas en un cielo ideado,
ni arrullarme contigo
en los brazos de Morfeo
mientras el viento silba amores.
La embriaguez de la imaginación se pierde,
todo,
vuelve a la realidad, y con ella,
te desdibujas en mis sentimientos,
porque te percibo paralelamente...
lejos.


























