María de las mercedes peña
Sólo tú,
hombre de mi memoria viva,
eres el que pone letras vestidas de amor
en los renglones de esta piel
ajada y marchita.
Sólo tú,
das un poco de luz
en cada día que despierta
entre nubes grises,
y un sol que se diluye
en momentos de la vida.
Sólo tú,
eres el acicate que me provoca
sensaciones perdidas,
en las olas de un mar lejano
de aguas mansas y tranquilas.
Sólo tú,
llenas la profundidad
de ese hueco solitario,
donde ya no tocan
las campanas a fuego,
ni anidan las golondrinas.
Sólo tú,
eres el que caldea
mi corazón de invierno,
vistiendo de amanecer
el declive crepuscular…
Eres, la evidencia
de un sentimiento extraordinario
que no tiene lugar en el tiempo,
Y yo quisiera ser:
el pecado de tus pensamientos,
la magia en tu piel,
y un beso
cuando te acaricie el viento.
cuando te acaricie el viento.



























