Has llenado de regalos mi otoño.
Después de muchas primaveras
cosechando
flores en la luna,
y racimos de besos
y racimos de besos
en
los labios de las estrellas,
hasta quedar dormida en los brazos
hasta quedar dormida en los brazos
que
siempre me acunaron con amor
en las sombras sombrías,
y en las luces del viento.
Pero una noche de puro invierno,
en las sombras sombrías,
y en las luces del viento.
Pero una noche de puro invierno,
lo
inevitable vistió mi vereda
con un traje ceniciento.
con un traje ceniciento.
El tiempo caminó sin descanso
buscando
el sol que iluminó de nuevo
los
abismos y el silencio,
y ahora me muevo
y ahora me muevo
con
mi falda de volantes
entre
tinta y borrones que nunca fueron,
mientras
oigo la voz de un poeta
imitando el susurro de la lluvia
que alfombra mi calle de perlas transparentes
imitando el susurro de la lluvia
que alfombra mi calle de perlas transparentes
con cada una de sus palabras serenas.
y regálame la melodía de tus pensamientos
letra
por letra,
pues de esa manera,
pues de esa manera,
ya
no correrán los recuerdos por mis venas:
Alegrías, tristezas, nostalgias,
emociones inmensas,
todo
ello en el ayer.
Hoy me cansa el mismo paisaje,
¡tan recto el camino! que casi diviso el final.Quiero una vereda sinuosa
para ejercitar mi cuerpo y mente,
y en cada curva encontrarte a ti, poeta,
jugar con los besos de la luna
y dormir en las praderas,
mientras te canto con la mirada:
ni contigo ni sin ti,
pero a tu vera,
para que siga acariciándome tu verbo
con esa dulce y bella manera.






