Mis palabras son tuyas,
te las he robado para hacer un poema,
un poema delicado como eres tú,
como es tu voz que me recuerda la primavera.
Pero he esperado tanto
sentada en los colores del otoño,
que me han cubierto las hojas
y se han perdido las letras.
Ya no podré escribir
sobre ese cariño que prestas
en cada uno de tus versos,
¡poesía celestial!;
¡poesía celestial!;
mas, puedo usar las mías, carentes,
pero con la fuerza de mi sentir invernal
y con tanta dulzura y calidez,
que derretirá nuestro invierno
en aguas claras de abril,
mientras vea en tu mirada desconocida,
todos los ayeres de la juventud
hilo invisible donde estoy sujeta,
más allá del pensamiento.
hilo invisible donde estoy sujeta,
más allá del pensamiento.




















