
Miro al cielo, el único espacio libre,
ahora mustio por la ausencia del sol
que en breve saldrá luminoso,
lo demás, una jaula verde
de barrotes cimbreados
al compás de un viento suave,
que se me antoja fresco
a estas horas de la mañana,
y ahí aparece tu recuerdo
en la soledad del espacio,
mientras los demás duermen
las horas tempranas de agosto.
Me gustaría escribir palabras vibrantes
sobre ti y mis amores inventados,
pero en esta serenidad
todo en mi se encuentra estático,
ni sentimiento ni imaginación
que me lleven por lugares audaces
y vivir aventuras con vocales y consonantes,
pero, ni un punto ni una coma
que revolteen entre sueños despiertos.
Y es que te encuentro tan lejos
en esta galera de la naturaleza
donde el reloj se para…
que te diluyes en mi sentir apático
dando fin a estas simples palabras.
Quizás mañana si el viento arrecia,
se despertará lo que está dormido en mi,
y volverán hablar las letras,
sin usar la boca de la verdad.















