
Hoy soy esa flor mustia
que nunca soy,
porque mi tejado de zinc dorado
se volvió de losa negra.
Porque la luz no entra por mi puerta
aun manteniéndola abierta.
Porque llora el cristal de la ventana
aunque le mima el sol del mediodía.
Hoy son mentiras todas las mentiras,
esas que yo se que son, pero las creía.
Hoy tocan las campanas a duelo
aunque repiquen de alegría.
Hoy pasa el tren silbando mi nombre
y no para en mi estación.
Hoy apareces entre mis letras,
pero no quiero hablarte.
Hoy soy esa flor mustia
que nunca soy,
y miento con premeditación
y alevosía.
Porque ni soy flor, ni estoy mustia,
solamente coqueteo con la mentira.

¡Oh cielos es otoño!
y más cerca del invierno mi vida
en la que quisiera ser primavera,
y esto no es ninguna mentira.


















