En una tarde de cálida brisa,
cuando la mirada se pierde
en el balanceo infinito
donde habitan los pensamientos,
me puse a considerar
en los amores platónicos
hermosos de recordar.
Verbo plácido,
suavidad en los decires,
dulces palabras;
un hilo mágico de sentimientos
que va tejiendo un encaje en el borde del corazón,
extendiéndose como un virus de cariño hasta rebosar,
anulando las horas por el encanto.
Amor platónico,
imposibilitado,
sin pretensiones,
vestido simplemente de alas
que revolotean de vez en cuando
escuchando la voz escrita o hablada
que besa y abriga los sentidos .
Amor platónico,
sin labios
sin manos
sin piel
y eternamente joven,
porque:
quiere con el pensamiento,
escucha con el corazón,
habla con los ojos,
acaricia con la mirada,
y nunca desgasta
sus sensaciones apasionadas
con el roce de la realidad,
solamente emociones viajeras que vuelan
hacia un horizonte sin definir,
hasta morir cálidamente
en el vaivén del tiempo.
🌙
La noche se acerca vestida de plata;
es la hora perfecta
para comenzar a soñar al oeste del viento,
mientras los recuerdos se quedan prendidos,
entre las sombras y el silencio.






















