Pintura de J. Royo
Respuesta, a un poema prestado de un querido amigo, como si el contenido fuera para mi.
Me gustó mucho y se lo pedí.
Me gustó mucho y se lo pedí.
Trovador
¡Estás tan distante, tan callada
tan sin lucir tus alas, mariposa!
Que siento que nada siento.
¡Estás tan ausente, tan arisca
a mi verbo, que la mudez me puede
y muerdo el miedo de la incógnita,
mastico el insípido tormento de mis deseos
pruebo de la muerte en vida!
¡Estás tan apagada ¡OH! estrella mía!
Que viste de luto el cielo de mis noches,
de gris el universo de mi cama
y de nieve el lugar de tu almohada.
Elda
Estoy tan callada, tan ausente,
tan apagada,
porque mi vida sin ti no es nada.
Me falta tu cariñoso aliento,
las horas pasan sin tu voz,
mis renglones suspiran de sentimiento,
y es mi almohada la que espera
el decir de tu maravilloso verbo,
mientras mis sueños solitarios
caen en una noche azul,
para soñar que son míos todos tus versos.
Pero vendrá la mañana vestida de realidades
a decirme con su voz grotesca,
que no soy la mariposa, ni la estrella
a la que versas tus ansiedades,
Y entonces volveré a estar:
tan callada, tan ausente y tan apagada
como la línea del horizonte,
en una negra noche.
















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