Se me olvidaron todas las letras
en el campo de aquellos días lejanos,
felices,
ocupados por el jardín de nuestras vidas.
No las encontré nunca,
ni las busqué,
no me hacían falta,
para mi no existían…
Alguna quedó por ahí suelta
enredada entre raíces,
y salieron una que otra florecilla
que se envolvieron con varios matices.
He paseado por la naturaleza
después de tu marcha,
y allí, entre matojos y plantas
las encontré a la luz de un nuevo amanecer.
Trato de adornarlas escribiendo al viento,
pero este se presta voluble
y las esparce desapareciendo.
Las he pintado en río silente,
y silente desaparecen en la suave corriente.
Otras las he colgado en el árbol de la alegría
hasta que vistan el más bello color,
y pueda enamorar con ellas
los ojos de algún lector.
Mientras, me quedo aquí,
recordando que has sido tú
quien me llevó de la mano
para distraer mi soledad
en los primeros años.
en los primeros años.
Por ti fue,
que escriba en renglones cortos,
uno debajo del otro.
uno debajo del otro.











